El paseo, primera visita al mar.
Hoy hace buen día, salgo con alegría y con ganas de divertirme, ¡coño! Paseo en coche. Bueno, no es que me agrade demasiado, pero acepto aunque con reservas.
Primera parada. -¡Ooooh!, ¡Cuanta agua! ¡Pero si es el mar! Aunque con un poco de vergüenza he de reconocer que es mi primera vez, bajo del coche de un salto y con cierto reparo contemplo los alrededores-
-¡Huy! ¡Qué vértigo! ¡Este tío me trae al mar por primera vez y es incapaz de pensar que soy de ciudad! ¡Que tengo miedo a las alturas, coño!
Pero me espeta tan tranquilo; -¡Con cuidado, no te acerques mucho al borde que te puedes caer!-
-Sabias palabras, ¡será majadero! ¿Piensa que estoy miope, o qué?
-¡Que sí, que me he “coscao pringao”!
-¿Qué te parecen las vistas? ¡Bonitas! ¿Eh?
-…psssch, que quieres que diga ¡tampoco es para hacer piruetas! Agua y montes, ¡nada del otro jueves!
-¡guuuau!, ¡que hierva! –Pero ahora que encuentro un buen sitio, el tarado este me da un grito que casi palmo -¡CUIDADO! ¿CÓMO TE PONES TAN AL BORDE? ¿NO VES QUE TE PUEDES CAER?
-¡Vale, vale! Joder, ahora que me había puesto cómodo.
-Me separo de el ahora que ha sacado la cámara y esta “alelado” sacando fotos. ¡A ver si me deja explorar por mí cuenta! Vale que sea pequeño, pero ¡hombre! ¡Que corra el aire entre nosotros!
-Ahora que está un poco despistado voy a vaciar un poco la vejiga, que últimamente llueve poco y algo hará ¿no?.
-Estoy contento, pero pensar en el viaje de vuelta no me hace ni pizca de gracia. ¡Con el día que hace, bien podíamos haber venido andando!
-¡Ven! –me giro, (es el pesado otra vez) pero compruebo que ha guardado la cámara. Vuelta al coche. ¡Buf!
-¡Ya veras, la playa está muy bien! Tiene dunas con una vegetación lo suficientemente tupida para poder tomar el sol resguardados del aire. Aquí hay días que el viento se pone un pelín desagradable.
-¡Bueno!, pues vayamos a esas dunas. –Lo pienso sin decir nada, no vaya a ser que se emocione. Solo espero que ahora no tenga ganas de jugar, porque para ser el primer día ya es suficiente. Entre la emoción y la caminata me estoy deshidratando y el babuino este ni percatarse, oye.
-¡Mira! ¡Una máquina expendedora de agua! – (Bueno, resultara que tampoco es tan cretino, se ha dado cuenta que hay que beber de vez en cuando)
-Esta botella para ti, aunque tienes que esperar un poco a que se temple el agua ¡Esta helada!
-¡Vale!, (a fin de cuentas me la dará cuando le salga de los cojeiden)
-¡Pero, que…, no… no creo que se atreverá! ¡Ahora, no, que estoy cansado, hombre!
- ¡Pues sí, se atreve!, ¡hala hay va!….
-¡Venga Thor! ¡Coge la pelota, bonito!
-¡No te jode! ¡Que la coja tu padre! ¿Pero estos memos de donde coño habrán sacado que a los perros nos gusta correr como lerdos detrás de una pelotita? –Ni pensar, ahora que he pillado sombra de aquí ¡no me levanto! …¡estaríamos buenos!...








lebiram dijo
Simpático post, me ha encantado. Me recuerda a la película "Mira quién habla también". Saludos.
21 Febrero 2008 | 03:09 PM