El bus, una del inserso
Hoy me he subido al bus y estaba inusitadamente lleno. Una cuadrilla de "jóvenes modernas" ocupaban los asientos mas posteriores del mismo en un animado corro. Me sitúo casi al fondo en un asiento libre que habían dejado, pienso yo que por incomodo.
Por lo que fui desgranando se trataba de una parte de excursionistas del inserso, en su mayoría mujeres y que se habían arreglado de tal forma que los dos únicos hombres estaban situados en el centro del corrillo, sin ser en absoluto casual, estaban arrinconados a conciencia para que no se escaparan de de la red que hábilmente habían tejido. Una de ellas, de unos sesenta y todos parecía ser la que manejaba el cotarro, tenia a todos pendientes de las frases que iba desgranando entrecortadas por las risas del grupo.
- ¡El de la monja!....¡Cuenta el caso de la monja!.... -Le decía entre risas una mujer menudita, que posiblemente rondaba los ochenta y todos.-
De repente un silencio casi sectario invadió al grupo y por curiosidad al resto de los viajeros, acto seguido comenzó a desgranar el chiste cuan si historia vivida se tratara:
- Ayer por la mañana, el cura de mi pueblo desde el púlpito, comenzó su homilía del siguiente modo:
¡Queridos hermanos esta mañana he sido testigo de un suceso que aun me tiene conmocionado y no puedo por menos que contaros!
Una monja iba acompañada de sus alumnas y vio a un hombre desnudo, boca arriba, ¡con sus órganos genitales al aire! La monja, para evitar que las niñas lo viesen, se levanto la falda y de un salto se sentó sobre el. La monja al ver que algo se le metía, alzo los ojos al cielo y comenzó a entonar una plegaria.
Ay, San Aniceto ¡que es esto que me meto!
Ay, San Armando ¡que diablos me esta entrando!
Ay, Santa Teresa ¡vaya cosa mas tiesa!
Ay, Santa María ¡esto yo no lo sabia!
Ay, San Carvajal ¡de aquí no me voy a bajar!
Ay, Santa Marta ¡si esto mide una cuarta!
Ay, San Mateo ¡Creo que aquí me quedo!
Ay, San Gaspar ¡que bueno es follar!
Ay, San Generoso ¡esto si que es sabroso!
Ay, Santa Victoria ¡estoy llegando a la gloria!
Ay, San Angulo ¡como me tiembla el culo!
Ay, San Crescendo ¡creo que me estoy corriendo!
Las alumnas sorprendidas viendo a la monja clamar tanto al cielo se acercaron. El hombre que veía a las niñas acercarse quiso levantarse, entonces la monja abrió repentinamente los ojos y exclamo:
Ay, San Renato ¡SI ME LA SACAS TE MATO!
..........
Hoy el viaje a sido placido y alegre ¿o no?








giverny dijo
Desde luego que si, mira, mejor eso que ver esas caras largas de casi siempre ¿no?:-)
Feliz semana.
Besos
31 Marzo 2008 | 04:44 PM